Agila, o el día que cambió mi vida.
Yo era un joven que apenas empezaba el instituto, que empezaba a escuchar mis primeras bandas de rock, Platero, Extremoduro, Reincidentes, La Polla y que iba creando mi propio gusto musical, dejando de lado aquello que en la escuela escuchabas porque le gustaba a tus colegas, a tus primos o a tus padres o a los padres de tus colegas.
Empecé a comprarme mis primeras revistas de rock y a interesarme por conciertos y por lanzamientos de nuevos discos. Recuerdo que leí que Extremoduro iba a sacar nuevo disco, que se llamaba Agila.
Todos sabemos lo que era Extremo hasta ese momento, un grupo rompedor, incluso radical, con un líder que se alzaba contra todo lo establecido y que tenía una imagen un poco de tirado.
A mí la salida de aquel disco me ilusionó, fuera porque ya había visto a Extremoduro en directo, porque lo escuchábamos mucho o por lo que fuera, pero el día que salió ese disco, yo me fui en el descanso de clase corriendo a la tienda de discos a por él.
Fue el primer disco que compré el día de su lanzamiento, como un verdadero fan, pero lo que no sabía era que estaba comprando el que para mi es uno de los discos más importantes del rock nacional de toda la historia.
Agila entró en mi como un puñal en el corazón, me caló tanto, que puedo recordar cómo me hacía sentir, lo escuchaba una y otra vez, una y otra vez, aunque no era el único que escuchaba con devoción, cada vez que escuchaba Agila era distinto, era algo único y parte de mi vida.
Hoy, hay gente que dice que Ley Innata es un disco único, que Pedrá fue un disco rompedor, pero yo creo que no haya ninguno como Agila, y ya no para mi, si no para la música. Si lo escuchas hoy no suena a viejo, y ya ha llovido, con un rock excepcional, un Robe brutal, la mano del Uoho que eleva la producción y arreglos a lo excelso y unos himnos que perduraran en la historia. Agila cambió algo en mi, sin duda.
Si alguien me pregunta por el disco que más me ha marcado en la vida y por mi disco favorito, yo tengo la misma respuesta para los dos:
Agila
Recuerdo como gritaba con todas mis fuerzas cada vez que sonaba
Dejadme de hablar, no me hace reír, la gente normal se podía morir…lalalalalala!!!





